
Every citizen carries a countdown to their death embedded in their wrist. For fourteen years, the numbers never lied. This morning, every single one stopped.
Luz había pasado doce años leyendo la muerte de otras personas. Como técnica principal en la Central de Cronología Nacional, su trabajo consistía en calibrar el algoritmo que alimentaba al Gran Reloj: el sistema predictivo que, desde 2041, asignaba a cada ciudadano chileno una cuenta regresiva exacta hacia su momento de muerte. La cuenta regresiva vivía en una pequeña pantalla implantada en la muñeca izquierda de cada ciudadano al nacer.
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