
A monk's tea has reflected his serene face for twenty-four years. This morning, the face in the cup is grinning.
El monasterio se alzaba a medio camino entre las nubes y la piedra, en una cordillera donde la niebla no terminaba nunca. Los monjes del Silencio Primero llevaban siglos allí, cultivando un único árbol en el centro del claustro: el Árbol de Espejos, cuyas hojas plateadas producían un té oscuro, casi negro, capaz de reflejar con una claridad imposible. Martín preparaba la ceremonia como cada amanecer.
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