
Every story Álvaro writes at night, thirty strangers dream word for word. The pen doesn't care whether the story is beautiful or not.
Álvaro vivía en el cuarto piso de un edificio viejo en el barrio de Lavapiés, en Madrid. Durante el día trabajaba como traductor, pero por las noches escribía historias. Era lo único que lo hacía verdaderamente feliz.
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