
He showed up to jury duty in full 1860s military regalia, refused to acknowledge any law passed after 1863, and questioned the legitimacy of electric lighting. The judge had a choice: delay the trial by a week, or let a man who answers only to President Mitre help decide a fraud case.
El día en que la Sala Tercera del Tribunal de Juicio por Jurados de La Plata perdió toda compostura comenzó, como suelen comenzar las catástrofes, con un hombre puntual. Agustín Ferrero llegó a las ocho en punto. Llevaba un uniforme militar del Ejército de la Confederación Argentina, hacia 1863: chaquetilla azul con botones de latón, pantalones de montar, botas de cuero hasta la rodilla y unas patillas frondosas que desafiaban toda lógica capilar moderna.
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