
A molecular gastronomy student creates a dessert that transmits the chef's emotions to whoever eats it. She serves it at her graduation dinner. In front of everyone.
La tesis de Nayeli era elegante en su formulación y peligrosa en su resultado. Después de catorce meses de investigación en el laboratorio del Instituto de Gastronomía Molecular, había logrado aislar una combinación de compuestos —capsaicina modificada, un péptido sintético y extracto de cacao criollo— que, al interactuar con ciertos receptores de la lengua, sincronizaba temporalmente el sistema nervioso del comensal con el estado emocional del cocinero. En teoría, era un avance extraordinario.
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