
When a cellist's instrument gets an unexpected upgrade to Business Class, she's left in economy while her most prized possession mingles with the elite—and she'll cross every boundary on the plane to stay close.
Isabella llevaba quince años viajando con Mateo. No era su novio, ni su hijo, ni siquiera su mascota. Mateo era un violonchelo de 1923, fabricado en Cremona por un lutier cuyo apellido ya nadie recordaba, pero cuyo trabajo hablaba por sí solo.
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