
In a kingdom of glass, silence is the law — because a single shout could bring down a house. So why are the walls cracking anyway?
Había una vez un reino donde todo —las casas, los puentes, las torres del palacio— estaba hecho de cristal. Un cristal tan delicado que los habitantes caminaban con zapatillas de algodón y hablaban solo en susurros. Los niños no podían correr ni gritar.
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