
Argentina's most famous literary recluse has just shaken hands with the neighborhood's most gifted liar over a garden fence. Somebody really should have kept count of the notebooks.
Part 2 of 3 in The Accidental Muse
La confesión salió de un tirón, sin comas ni respiraciones, con la taza de azúcar todavía entre las dos como prueba del delito. Delfina lo contó todo: la humillación pública en casa de Ámbar, la farmacia inventada de Rosario, las cartas en tinta violeta que jamás habían existido, el apodo «Fina», y la coincidencia cósmica de que la novelista más famosa del país hubiera alquilado, justamente, la casa de al lado. Selene Ferrer la escuchó sin mover un músculo.
Opening lines