
A legendary perfumer who lost her sense of smell travels to the lavender fields of Provence, desperate to recover what defined her—only to discover that the world has dimensions she never thought to explore.
Amparo Velasco llevaba veintidós años oliendo el mundo con una precisión que otros reservaban para la vista. En Grasse la llamaban «la nariz de oro», y durante dos décadas había compuesto fragancias para las casas más exclusivas de Europa. Hasta que un virus banal —una gripe mal curada en enero— le arrebató el olfato como quien apaga una luz.
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