
At nineteen, she invented a brushstroke that could fool the art world. At thirty-nine, she's staring at it on a panel everyone believes is Leonardo da Vinci.
Florencia olía igual que hacía veinte años: a piedra caliente, a río turbio, a esa mezcla indescifrable de jazmín y gasolina que perfumaba las calles estrechas junto al Arno. Natalia bajó del taxi con la maleta en una mano y una carpeta de documentos bajo el brazo, y por un instante fugaz tuvo diecinueve años otra vez, con el pelo recogido en un moño descuidado y la certeza de que el mundo le pertenecía. Pero ya no tenía diecinueve.
Opening lines