
Valentina's Monday morning goes from bad to worse when her keys disappear down a storm drain. But an unlikely negotiator appears—one with tiny hands and a very specific appetite.
El lunes empezó mal para Valentina. Eran las siete de la mañana y ya iba tarde al trabajo. Caminó rápido hasta su coche, con el bolso en un brazo y un sándwich de jamón en la mano.
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