
She arrived with a flowered blouse, a thermos of coffee, and forty-three years of unlicensed driving experience. Her instructor was not prepared.
Esteban llevaba siete años como instructor de conducción. Había sobrevivido a adolescentes que confundían el freno con el acelerador, a ejecutivos que insistían en contestar llamadas mientras cambiaban de carril y, en una ocasión memorable, a un hombre que intentó comer una bandeja paisa mientras hacía un giro en U. Pero nada lo había preparado para doña Mariana.
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