
At twenty years old, Mariana descends into Mexico's darkest cenote to break a free-diving record—but ninety-two meters down, nitrogen narcosis strips away every lie she's told herself about why she keeps choosing the abyss over the people waiting at the surface.
Mariana llevaba conteniendo la respiración desde los doce años. No solo bajo el agua, sino en todos los sentidos que importaban: frente a su madre cuando la llamaba egoísta por dedicarse al mar en vez de a los libros, frente a Braulio cuando le decía que aún no estaba lista, frente a sí misma cada vez que el espejo le devolvía una chica flaca con pulmones demasiado grandes para su cuerpo y un hambre que no sabía nombrar. El cenote se llamaba Xtabay, como la mujer fantasma de las leyendas mayas que seducía a los hombres entre las ceibas para después arrastrarlos al inframundo.
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