
The safest place to hide a garden, Frida decides, is inside a hundred strangers' pockets. Meanwhile, the inspector who should be arresting her is quietly rewriting the evidence against her friends.
Part 3 of 4 in The Tomato Underground
La sala de interrogatorios olía a desinfectante y a miedo viejo. Rogelio Cantú dejó el expediente sobre la mesa metálica y observó al detenido: sesenta y tres años, mostacho gris, manos anchas de trabajador. Genaro Olmos llevaba tres días durmiendo mal y, aun así, conservaba las ganas de bromear.
Opening lines