
A flawless Vermeer. Every test confirms it — canvas, craquelure, pigment, provenance. Then the mass spectrometer finds cesium-137 in the ultramarine, and a painting becomes the most dangerous object in Bogotá.
Sara Mendoza llevaba diecisiete años examinando cuadros que mentían. Óleos que juraban ser Rembrandt y apenas procedían de talleres provincianos, acuarelas que prometían ser de Turner y delataban su impostura con el primer análisis de pigmento. Su reputación como investigadora de procedencia la precedía en cada casa de subastas, cada colección privada que necesitaba la bendición definitiva antes de mover sumas de ocho cifras.
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