
A turquoise vase worth a million dollars sits backstage. An auctioneer's phone buzzes three times with messages that could end her career—or save her conscience.
La sala olía a perfume caro y a madera vieja. Regina Montes revisó las fichas de cada lote mientras los compradores ocupaban sus asientos. Llevaba doce años en este trabajo, doce años leyendo los rostros de coleccionistas que fingían indiferencia mientras por dentro temblaban de deseo.
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