
There is a confession the old curandero has carried for half a century, and by tradition it can only be spoken to someone who has already seen 'his own.' Eleodoro, kneeling beside him, is not at all sure he qualifies.
Part 3 of 4 in What Hunger Sees
La lámpara de querosene llevaba horas encendida y nadie proponía apagarla. Abajo, en la casa de doña Nélida, el pueblo discutía a gritos sobre las cintas naranjas: don Fidencio quería arrancarlas esa misma noche y hundir las trampas en el aguajal; otros pedían avisar al puesto policial del pueblo grande, a seis horas de motor; los más viejos advertían que meterse con madereros era invitar a la desgracia a cenar. Las voces subían y bajaban como el zumbido de los insectos.
Opening lines