
Twenty-three children's hospitals. One illegal shipment. A ghostwriter with twelve years of professional silence holds a confession that was never meant to leave the room.
Marta llevaba doce años escribiendo las vidas de otros. Había aprendido a desaparecer detrás de voces ajenas, a moldear su prosa hasta que el lector jurara que la celebridad de turno había escrito cada palabra. Era un talento específico, casi parasitario: absorber el ritmo de otro ser humano y reproducirlo en papel.
Opening lines