
Forty sleepless hours, a fake water war between fake nations, and a resolution so good that the real United Nations came knocking.
El tercer día de la conferencia, Elías llevaba cuarenta horas sin dar más que un par de cabezadas entre sesiones. Tenía los ojos rojos, el cuello rígido y una convicción que no le cabía en el cuerpo: su comité estaba a punto de lograr algo que ningún otro había conseguido en quince ediciones del evento. El Modelo de Naciones Unidas de Lima reunía cada octubre a seiscientos estudiantes universitarios de toda América Latina.
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