
A fifteen-year-old carpet weaver in Isfahan risks everything when she deliberately plants an imperfection in the Shah's royal masterpiece—and must face him to explain why.
Nasrin tenía quince años y dedos que conocían la seda mejor que las palabras. Desde los ocho, trabajaba en el taller real de Isfahán, donde veinte tejedoras creaban alfombras para los palacios del Sha. El encargo más importante de su vida llegó en primavera: una alfombra ceremonial para el salón del trono.
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