
A landscape architect hired to redesign a senator's estate strikes something metal buried in the earth—and uncovers a secret that was never meant to see daylight.
Nahuel llevaba tres días trabajando en la propiedad del senador Cristóbal Medina cuando la pala golpeó algo metálico. El encargo había sido claro: transformar los dos mil metros cuadrados de jardín trasero en un espacio digno de las revistas de arquitectura. Medina se presentaba a las elecciones presidenciales en seis meses y quería que todo, absolutamente todo, proyectara poder y buen gusto.
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