
Forty empanadas, three kilos of asado, and a cake for someone named Graciela. Franco hasn't spoken to his neighbors in two years — but food has a way of opening doors.
Franco llevaba treinta y siete horas despierto. No por insomnio ni por angustia existencial, sino porque un torneo en línea de estrategia militar había absorbido su fin de semana entero. Las cortinas del departamento permanecían cerradas desde el viernes, y la única luz provenía de los tres monitores que ocupaban casi toda la pared del living.
Opening lines