
Alone in the Australian outback listening for alien signals, seventeen-year-old Gabriela intercepts a transmission that isn't from the stars—it's from her father's past.
Gabriela llevaba tres meses en la estación de Murchison cuando el desierto dejó de parecerle hostil. A los diecisiete años, era la becaria más joven del programa de radioastronomía en el oeste de Australia, y la única que había pedido el turno de madrugada. Le gustaba la soledad de las cuatro de la mañana: el zumbido del aire acondicionado, las pantallas que parpadeaban con datos que casi nadie leería y la certeza de que las antenas del radiotelescopio apuntaban hacia algo inconmensurablemente más grande que ella.
Opening lines