
The dying legend of Parisian couture has one last design in him: the quiet destruction of his own house, delivered as a gift of white silk to the woman who worships him.
Part 1 of 3 in The Unraveling
El pincel temblaba, pero la mano todavía sabía lo que hacía. A las tres de la madrugada, en su estudio privado de la rue de Varenne, Emiliano Duarte pasaba un líquido incoloro por cada carrete de hilo de seda con la minuciosidad de un miniaturista. Setenta y dos años, un pañuelo de seda al cuello incluso a esas horas, y una enfermedad que le devoraba los nervios sin prisa.
Opening lines