
In a country where silence is illegal because it breeds private thought, a deaf woman discovers that the one thing the regime never planned for is a mind it cannot reach.
La Ley de Sonido Continuo se aprobó en 2031. El argumento del gobierno fue sencillo: el silencio permite el pensamiento privado, y el pensamiento privado es el origen de toda disidencia. Desde entonces, los altavoces funcionaban las veinticuatro horas en cada calle, cada habitación, cada rincón del país.
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