
When a kidnapped linguistics professor is forced to record a lecture, his doctoral student notices something wrong—not with what he says, but with the spaces where he says nothing.
Hacía tres días que nadie sabía nada del profesor Tomás Herrera. Su despacho en la facultad de Lingüística permanecía cerrado, con una taza de café a medio tomar sobre la mesa y las luces encendidas. La policía investigaba sin avances claros.
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