
Thirteen-year-old Byron swears he's not afraid of anything on his first camping trip — until something enormous starts breathing outside the tent at 2 AM.
Byron tenía trece años y quería demostrarle algo importante a su familia: ya no era un niño. Su papá organizó un viaje de campamento cerca del lago Yojoa. Cristian, su hermano mayor de diecisiete años, ya conocía el lugar.
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