
When a grief-stricken sorcerer drains every trace of red from the world, passion itself begins to vanish—until a painter discovers the last drop of crimson hidden where no one thought to look.
El hechicero Héctor no siempre fue cruel. Hubo una época en que sus conjuros hacían florecer los jardines reales y encendían las lámparas de las plazas sin necesidad de fuego. Pero la muerte de su esposa lo había vaciado por dentro, como si alguien hubiese arrancado las páginas centrales de un libro.
Opening lines