
Hugo has planned the perfect romantic surprise for Valentina—fireworks after a poetry reading. But when nerves, a faulty timer, and a very quiet library collide, the evening takes an explosive turn.
Hugo había repasado el plan cien veces. Era simple: Valentina leería su poema en la biblioteca municipal, y al salir, él encendería los fuegos artificiales en el jardín. Ella lloraría de emoción.
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