
At eight thousand meters, trapped by a storm on Everest, a Colombian mountaineer crawls into a cave that shouldn't exist—and meets a guardian who has been waiting three centuries for someone exactly like him.
Martín llevaba tres días sin dormir bien. El viento a ocho mil metros de altura no era un sonido: era una presencia física, algo que empujaba contra el cuerpo y penetraba hasta los huesos. Cada paso que daba hacia la cumbre del Everest pesaba como si cargara una vida entera sobre los hombros.
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