
A veteran UN translator trained in Morse code by her grandfather hears something no one else can: a diplomat's silences are screaming.
Catalina Herrera llevaba siete años traduciendo discursos en las Naciones Unidas. Siete años de palabras cuidadosamente medidas, de eufemismos diplomáticos y de silencios calculados. Creía haberlo escuchado todo hasta aquella tarde de noviembre.
Opening lines