
In a near-future Mexico City, your name belongs to the state — and the rent is due every month. A philosophy professor just missed his last payment.
El primer día sin nombre, Matías Herrera todavía existía en algún rincón de los servidores del Estado. Su expediente seguía ahí, marcado en rojo: MORA - 90 DÍAS. Pero el segundo día, cuando la pantalla del metro rechazó su rostro y una voz sintética dijo «Identidad suspendida, favor de apartarse de la fila», comprendió que ya no era Matías.
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