
Silence is money. A whisper costs copper, a sentence costs silver, and Fernanda's uncontrollable singing voice has kept her family broke since birth. Now that same voice might be the only thing that can save a kingdom.
En el pueblo de Fernanda, nadie hablaba si podía evitarlo. El silencio era moneda de cambio, algo que se acumulaba y se gastaba como oro. Cada palabra pronunciada costaba: un susurro equivalía a unas monedas de cobre; una frase completa, a varias de plata.
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