
All of Filandia knew the gringo couldn't speak Spanish; the only person he ever fooled was himself. Now he has three days, eight meters of wall, and one confession to deliver in the worst Spanish the town has ever heard.
Part 3 of 3 in The Language of Yes
El discurso cabía en media página y, aun así, Nate lo ensayó toda la noche frente al espejo de su apartamento, encima de la ferretería, hasta que el dueño golpeó el techo con una escoba. A las siete de la mañana tocó la puerta de la oficina de Albeiro. El secretario de cultura levantó la vista de su tinto.
Opening lines