
In Puerto Verbo, bread costs a confession and wine costs a wound. Reynaldo has three silver coins, an empty stomach, and a letter he wrote to someone who will never read it.
El puerto apareció entre la niebla como un espejismo. Reynaldo llevaba once días navegando solo desde la costa, con las manos agrietadas por la sal y el estómago vacío desde hacía dos amaneceres. Cuando la proa de su bote tocó el muelle de madera oscura, casi lloró de alivio.
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