
Estefanía flew to Tokyo with jars of mole, her life savings, and a forty-dollar translator that turns every compliment she says into an elegant little insult. Somehow, the more she offends, the better the deal is going.
Part 1 of 4 in Lost in Mistranslation
El TraduChango 3000 cabía en la palma de la mano, olía a plástico recién salido de fábrica y había costado exactamente cuarenta dólares con envío incluido. Estefanía lo sostenía en su cuarto de hotel en Tokio como si fuera una joya de la familia. «Buenas tardes», dijo, con voz temblorosa.
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