
Three students, one glitchy VR exam, and a pixelated medieval village where horses fly and houses float. The only way out? Actually knowing the answers.
Elías odiaba los exámenes de historia. No porque la materia fuera difícil, sino porque el sistema de realidad virtual del colegio siempre tenía problemas. «Hoy vamos a hacer el examen sobre la Edad Media», dijo la profesora Amparo desde la pantalla principal.
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