
A Spanish anthropology student documents a remote Norwegian village's spring festival from the inside — adorned in flower crowns, leading the procession, carrying a silver bell she was never meant to put down.
Candela llevaba tres semanas en Vålheim cuando los ancianos del pueblo la eligieron. La noticia llegó durante la cena, en la casa de la familia que la hospedaba. Marta, la madre, dejó caer la cuchara contra el plato y aplaudió.
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