
A shy waiter starts collecting napkins covered in sign language translations from a deaf customer who visits every morning—but there's one word he's too nervous to ask for.
Braulio llegó al café un lunes por la mañana. Se sentó en la mesa junto a la ventana y señaló el menú con el dedo: un café con leche y una tostada. Damián, el camarero, le preguntó algo, pero Braulio no respondió.
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