
At a future airport where security scanners read passengers' dreams, Iván Herrera just wants to board his flight to Buenos Aires. But the machine flags something dangerous in his subconscious—and no amount of explaining can convince them it's innocent.
Iván Herrera llevaba tres horas esperando en la fila de seguridad del Aeropuerto Internacional de Santiago. Era el año 2041, y volar ya no era lo que había sido. La fila avanzaba despacio.
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