
After her husband's death, Consuelo fills her empty garden with handmade scarecrows for company. But the scarecrows don't stay where she puts them—and each time she looks, they've moved a little closer to the house.
Consuelo cosió el primero en marzo, tres meses después del funeral de Gerardo. No era un espantapájaros bonito. Tenía la cabeza hecha con un saco de arpillera relleno de paja, los ojos dibujados con carbón y una sonrisa torcida que le daba un aire casi infantil.
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