
Every citizen's dreams are government property. Inés builds cathedrals inside hers — and each column hides a frequency the censors can't decode.
El decreto fue breve, casi elegante en su concisión: todo ciudadano mayor de dieciséis años debía conectar un dispositivo de registro onírico antes de dormir. Cuarenta y ocho horas de plazo para adquirirlo. La medida, según el comunicado oficial, respondía a «amenazas latentes contra la seguridad del Estado identificables mediante patrones subconscientes».
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