
The anesthesia worked perfectly on his body. His mind was a different story — and so was the surgeon.
Valentín había postergado la extracción de las muelas del juicio durante casi tres años. No por miedo al dolor —ya tenía treinta y dos años, no era un niño—, sino por esa pereza específica que genera todo lo relacionado con dentistas: pedir turno, ir, esperar, abrir la boca. Pero la infección del mes pasado no le dejó alternativa.
Opening lines