
When a new machine lets everyone watch their dreams on a screen, a boy named Nahuel sees something no dream should contain: a real map with real coordinates.
La máquina llegó al colegio en marzo. Era pequeña, del tamaño de una caja de zapatos, con una pantalla brillante. La profesora explicó: «Colocamos estos sensores en la cabeza y podemos ver los sueños en la pantalla».
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