
A thousand deaths deep in the same video game, the final boss opens his eyes—and this time, he remembers every single one.
Bruno había muerto mil veces. Siempre de la misma forma: un héroe cruzaba las puertas de la fortaleza, desenvainaba su espada luminosa y lo eliminaba en tres golpes. Después, la pantalla mostraba «VICTORIA» en letras enormes, y el mundo dejaba de existir hasta la siguiente partida.
Opening lines