
In Altos del Roble the drought stops exactly at the gate, the gardeners never speak, and the homeowners' association updates its bronze plaque of 'voluntary benefactors' precisely once every seven years.
Part 1 of 2 in The Greenest Grass
El césped de Altos del Roble brillaba como si alguien lo puliera cada madrugada. A cincuenta metros de la reja, el campo era polvo agrietado y arbustos color hueso; adentro, cada jardín ardía en un verde que lastimaba la vista. «Cuatro años de sequía y ni una brizna seca —dijo Wilson mientras bajaba cajas de la camioneta, con la camisa pegada a la espalda ancha—.
Opening lines