
A barista stumbles onto a coffee blend that stretches time inside the mind—but every stolen hour comes with a hidden cost that his growing crowd of desperate students can't yet see.
Mateo descubrió la mezcla por accidente, como ocurre con casi todos los grandes descubrimientos. Era una noche de martes, el café medio vacío, y él estaba experimentando con los granos que le habían llegado esa mañana de Etiopía. Los combinó con los colombianos de siempre, ajustó la temperatura del tostado unos grados más de lo habitual y preparó un expreso doble para probarlo.
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