
Elías has broken every piece he's touched in pottery class. When his instructor offers to teach him an ancient Japanese technique for repairing broken things with gold, both discover that some flaws are worth keeping.
Elías rompió su tercer cuenco en dos semanas. El sonido fue horrible: un golpe seco contra el suelo del taller, y después silencio. Los otros estudiantes levantaron la vista.
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