
The silk in the back room of an exclusive Buenos Aires boutique is imported, exquisite, and warm to the touch. It also bleeds when you pierce it with a needle.
Emilia llevaba tres días trabajando en la boutique cuando lo notó por primera vez. La seda era distinta a cualquier tela que hubiera tocado antes. Más suave, más cálida, con un peso que recordaba vagamente al de la piel humana.
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