
Forty-seven people on a space station have never felt wind. One engineer thinks she can build it for them — from memory, wires, and a borrowed perfume bottle.
La estación orbital Caribe-7 no tenía ventanas grandes. Solo pequeños círculos de cristal por por donde los residentes podían ver las estrellas. Yamilet miraba por uno de esos círculos cada mañana antes de trabajar.
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